A propósito de la imagen del dictador Fidel que circula en las redes, que presenta al tirano con un aurea mística y religiosa, y con cara de mesías
bondadoso, es bueno recordar que ese tirano fue un ateo declarado hasta su
muerte. No sólo eso, ese tirano narcisista y arrogante expulsó del país a
numerosos religiosos, impuso el ateísmo como política oficial en Cuba durante décadas,
y castigó a quienes tenían creencias religiosas. Es por eso que esta transformación
de tirano ateo en ícono religioso, demuestra la ridiculez de un régimen
oportunista que trata de aferrarse a la imagen del caudillo de cualquier forma.
Las manos del tirano, en la pintura, hacen clara referencia a la crucifixión de
Cristo, lo que ya es el colmo de la idiotez en ese culto incesante a la
personalidad del dictador.
Pero nadie ha de extrañarse
de las acciones de una dictadura que haría cualquier cosa para seguir
gobernando el país, sin importar el sufrimiento de los cubanos. Muchos
recordamos el asombro que causó ver a militares comunistas del régimen entrar a
rezar a una iglesia con una vela en la mano. Y es que el oportunismo es una característica intrínseca
de ese régimen agotado y obsoleto. Esperen ver más imágenes surrealistas y ridículas como esta,
a medida que empeora la situación en Cuba.