martes, 12 de julio de 2011

Cuando un Pueblo Emigra los Gobernantes Sobran

Ahora se marchan los desposeidos
Nadie sabe a ciencia cierta el origen de esta frase. Algunos la atribuyen a la dama de hierro, la ex-primera ministra británica Margaret Thatcher. Los cubanos, que tenemos tendencia a creernos el ombligo del mundo, se la atribuimos al apóstol de nuestra independencia, José Martí. Lo cierto es que esta frase encierra una gran verdad: cuando los que gobiernan no pueden satisfacer las necesidades de la gente y los ciudadanos de un país se ven obligados a emigrar, son esos gobernantes los que deberian irse y dar paso a otros más capaces, no el pueblo.

La emigración en Cuba no era un fenómeno nuevo en 1959; sin embargo, eran más los que inmigraban a Cuba que los que se iban de ella. A partir del triunfo revolucionario, comenzó una tendecia que hasta hoy sigue: Cuba dejó de recibir inmigrantes y comenzó a enviar emigrantes en masa.

Las primeras oleadas migratorias se componian de la clase alta, la gran burguesía "explotadora" que se vió afectada por las leyes revolucionarias. Luego vinieron las oleadas de la clase media, los "inadaptados" y "siquitrillados". Finalmente comenzaron a emigrar aquellos para quienes supuestamente se habia hecho la revolución: los humildes, los obreros, los pobres, los negros.

Ya para la oleada migratoria del Mariel, fueron los humildes, los que nada tenían, los que se marchaban por miles. Lo mismo con la crisis de los balseros de 1994: jóvenes de los estratos más humildes huían de la sociedad que se construía para ellos. Esa ha sido la historia de los últimos 40 años, la gente que se debería beneficiar más de la revolución, yéndose a cuentagotas por cualquier medio, poco a poco desangrando al pais de sus hijos.

La emigración siempre ha sido un arma en el arsenal del régimen cubano, que ha usado al pueblo cubano a su antojo. Cada vez que la olla de presión se recalienta debido a la escasez, la ineficiencia y la intolerancia, el régimen abre la válvula de escape y deja que cientos de miles de cubanos descontentos se marchen, poniendo a buen resguardo el pellejo de los gobernantes.

Lo más vergonzoso ha sido ver como ese gobierno, que debería ser de todos los cubanos, maltrata a aquellos que no quieren seguir en la miseria. El propio presidente Fidel Castro dijo de quienes se iban por el Mariel: "no los queremos, no los necesitamos", mostrándose como el dictador que es, que se siente dueño del pais y con derecho a decidir quienes merecen ser cubanos y quienes no.

Hoy sigue ese régimen ineficiente maltratando a los cubanos que han emigrado, imponiendo tarifas absurdas para todo y exigiendo una visa de entrada, única en  el mundo, para que los cubanos puedan entrar a su propia patria. !!Y eso que somos un pilar en la subsistencia económica de ese gobierno!!

El gobierno cubano, fiel a su tradición de culpar a factores externos de las miserias internas, apunta el dedo acusador al bloqueo y la ley de ajuste cubano como causantes de la emigración. Nunca ha mencionado los errores internos, los abusos, la desidia y la ineficiencia crónica, inherentes a ese tipo de sociedad, como los causantes de la desgracia que ha sido la emigración de millones de cubanos. Pero la realidad los desmiente: aún en los mejores años de los subsidios soviéticos, cuando existía una relativa abundancia, muchísimos cubanos soñaban con irse del pais.

Y la ley de ajuste cubano es sólo para Estados Unidos, no explica las largas colas en diferentes embajadas en La Habana, de cubanos que quieren emigrar, ni que cientos de miles de cubanos ya hayan emigrado a los mas disímiles rincones del planeta. Hay cubanos hasta en Tonga, una pequeña isla del Pacífico con unos pocos miles de habitantes.

Si la frase que da título a esta entrada se pudiera hacer realidad, hace rato que los gobernantes despóticos e ineficientes que han secuestrado a Cuba por cinco décadas, estarían en el exilio, y el resto de los cubanos estarían dedicados a reconstruir el país.

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